En el ámbito de la pedagogía existen también las denominadas Tendencias. Se ponen de moda expresiones que corren en boca de muchos y se usan en foros de educación así como en artículos divulgativos. En este sentido y en estos últimos años, en los ámbitos de formación de formadores y en foros de investigación educativa se habla y se comenta sobre las “comunidades de aprendizaje” y el aprendizaje situado. Si bien algunos utilizan estos conceptos con rigor, otros los utilizan de forma algo imprecisa. Este es el motivo por el que hoy dedicamos unas líneas a exponer una síntesis del llamado aprendizaje situado intrínsecamente relacionado con las comunidades de aprendizaje.
El concepto de “aprendizaje situado” (situated learning, Lave y Wenger, 1991) indica el carácter contextualizado del aprendizaje que no se reduce a las nociones convencionales de aprendizaje in situ o aprendizaje activo, sino a la participación del aprendiz en una comunidad de práctica; esto es, en un contexto cultural, social, de relaciones, del cual se obtiene los saberes necesarios para transformar la comunidad y transformarse a sí mismo.
Esta acepción del aprendizaje que se fundamenta en la participación y la colaboración supone un cambio relevante en cuanto a la perspectiva clásica del aprendizaje. No se trata exactamente de una teoría del aprendizaje o didáctica, sino de una teoría social del aprendizaje (teoría socio-cognitiva) que transforma la concepción de los contextos de aprendizaje y de la interacción entre docentes y discentes así como una nueva visión de las relaciones de cooperación de los actores y agentes en el proceso de desarrollo profesional.
Y ¿Cuáles son los rasgos específicos del aprendizaje situado? Al hilo del pensamiento de Lave y Wenger (1991) el aprendizaje situado se basa en el valor principal que se atribuye a la experiencia laboral y la práctica activa en el impulso del aprendizaje y la comprensión, privilegiando la dimensión social del aprendizaje sobre la individual.
Las características específicas del aprendizaje situado es que éste se desarrolla en un contexto social y requiere ineludiblemente la pertenencia al mismo. Se fundamenta en los tres elementos de una comunidad de práctica: pertenencia, participación y praxis:
■ Una comunidad de práctica puede ser un equipo de trabajo en una empresa, o cualquier grupo de personas con una actividad común, como un grupo de investigación o un grupo musical. El proceso de familiarización en estos grupos, el desarrollo de la plena pertenencia, comprende no sólo la adquisición de las competencias especializadas necesarias, sino también la adquisición de las prácticas culturales y la construcción de la identidad adecuada como componente del grupo. El concepto de comunidad de práctica no se ha de entender como el clásico de equipo de trabajo, sino que conlleva la dimensión comunitaria y cultural del proceso de trabajo en comunidad más allá de la ejecución directa de la actividad.
■ El concepto de aprendizaje situado entiende el aprendizaje como un crecimiento continuado en la estructura social de una comunidad de práctica. Según este concepto la oportunidad de participación en una actividad significativa, el derecho a la pertenencia y la opción a espacios de práctica y experiencia son más importantes que un aula, un profesorado, unos materiales de aprendizaje o unos exámenes.
■El proceso de aprendizaje situado se produce donde las personas acuerdan un objetivo común, para realizar una actividad que todos experimentan y reconocen como significativa. Consiste, también, en lograr oportunidades para la práctica, que se podrán vivir como significativas, y en las que experimentar la propia práctica con significatividad. La experiencia de aportar una contribución llena de sentido al proceso de trabajo común del grupo, se vive como una competencia. A través de la propia aportación al trabajo del grupo se produce en los aprendices un proceso de construcción de la identidad y se accede a un conocimiento profesional, es decir basado en la experiencia y en la resolución de problemas en escenarios reales.
La noción de aprendizaje situado conlleva una crítica a la esencia de la idea originaria de formación y su puesta en práctica institucional. Por una parte, relativiza la importancia de las estructuras formales de aprendizaje y neutraliza el protagonismo de las instituciones educativas como contexto principal de aprendizaje. El aprendizaje deja de entenderse como una transmisión unidimensional de conocimientos para concebirse como un proceso de aumento de experiencias. Por tanto, el aprendizaje no constituye en sí mismo un fin y se orienta a la actividad social. En segundo lugar, un concepto del aprendizaje así entendido descalifica las actuales estrategias de promoción con su orientación individualizada, ya que destaca la dimensión social de los procesos de adquisición de competencias.
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Motivar a nuestros alumnos a vivenciar su proceso de aprendizaje, que sean agentes activos en este proceso sería lo ideal ya que no solamente les brindaríamos la oportunidad de adquirir conocimientos si no también de generar educación para toda la vida y de lograr aprendizajes significativos y duraderos
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