lunes, 16 de junio de 2014

ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL




La “animación sociocultural” se asume como un proceso complejo inserto en el desarrollo cultural de las comunidades, asociaciones, instituciones, sectores y grupos dirigidos a lograr la real participación de la sociedad en la cultura. En este proceso, la animación descubre las formas prácticas de facilitar la incorporación al desarrollo cultural, no sólo la memoria histórica, las tradiciones, costumbres, sino también, las nuevas propuestas de alternativas para la conservación, defensa y desarrollo del patrimonio cultural, la identidad y la cultura. Proceso en el cual el individuo como parte de la comunidad y a través de su participación autogestiona su propio desarrollo cultural. La “animación sociocultural” vista de esta manera constituye una alternativa para la realización de proyectos de “animación sociocultural”. Lo cual es el objeto de análisis de este artículo.
La cultura permite al hombre asimilar y transformar los valores que hereda y crea en su interactuar con el entorno y proyectar conscientemente el futuro. Así éste, como ser social, juega un papel activo y protagónico que le permite desarrollar la creatividad en un proyecto de vida no solo individual, sino colectivo. Actualmente tiene gran importancia en la satisfacción de las necesidades espirituales y como elemento de influencia directa en la producción de medios materiales de vida para la sociedad.
En 1976, en Panamá, en la Reunión de Expertos para aconsejar al Director General de la UNESCO sobre los puntos del Orden del día de la Conferencia Intergubernamental sobre Políticas Culturales de América Latina y el Caribe, se puntualizó el papel de la cultura; enfatizando que esta no debe seguir siendo tratada como superestructura, desligada de las condiciones materiales y de las estructuras sociales de cada país, sino que debe ser considerada como la expresión más viva de estas condiciones. En la Conferencia Mundial sobre Políticas Culturales, que se efectuó en México en 1982, se reconoció “la cultura como fundamento de la vitalidad de toda sociedad y como un instrumento necesario para su conservación y renovación, así como parte integrante del desarrollo económico y social” (Carnaza: 2002; 30).
De ese modo, se entiende el importante papel que juega la cultura con respecto al desarrollo, pues este solo puede prosperar, ser satisfactorio y sostenible, cuando está arraigado en la cultura y tradición de cada pueblo o comunidad y por ende tiene en cuenta los estilos de vida, sistema de valores, tradiciones, creencias, conocimientos y aptitudes de la comunidad que a su vez exige la participación activa de los individuos como beneficiarios de este proceso.
Desde hace varias décadas se asocian ambas categorías conformando el binomio Cultura y Desarrollo, lo que se explicita a través de la noción del desarrollo cultural, al tiempo que se apunta hacia un crecimiento humano de modo integral con reflejo en la calidad del sistema social.
Lo que equivale reconocer que debe tener por objeto y sujeto al hombre en sí mismo, es decir, armonizarle con un espacio que enriquezca su existencia, reconocer su heterogeneidad, diversidad y originalidad para que surjan soluciones reales a los problemas que los afectan y se sientan parte de una comunidad que resulte solidaria, además de un trabajo que le confiera dignidad y libertad.
En 1961 en el discurso Palabras a los Intelectuales, el Comandante en Jefe Fidel Castro dejó definido el propósito de la Revolución Cubana de desarrollar la cultura, al respecto afirmó: “Nosotros hemos sido agentes de esta revolución, de la revolución económico social que está teniendo lugar en Cuba… a su vez esa revolución económico social tiene que producir inevitablemente también una revolución cultural en nuestro país” (Colectivo de Autores: 1986; 23).
El desarrollo cultural visto así, “se asume tomando como antecedente la tradición histórica cultural de la nación y una concepción de cultura que responde en este contexto, a su capacidad constructiva y dinámica como agente de cambio y factor de desarrollo” (Casanovas y Carcassés: 2004; 127), asumiendo al hombre como centro de cualquier proyecto social, donde en los primeros años de la Revolución cubana jugaron un importante papel La Campaña de Alfabetización y la creación de Instituciones Culturales para materializar las políticas en esta dirección, a fin de humanizar el desarrollo, siempre al servicio del hombre.

1 comentario:

  1. Felicito tu esfuerzo y capacidad de seguir adelante. Este blog es el reflejo de aprender haciendo y compartiendo. La animación sociocultural nos invita a aprender generando cultura para nuestros contextos inmediatos.
    saludos

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